Guía de visita (Español)

NICOLE EISENMAN Y LES MODERNES
CABEZAS, BESOS, BATALLAS

 

La muestra «Nicole Eisenman y les modernes. Cabezas, besos, batallas» entabla un diálogo inédito entre la práctica de Nicole Eisenman y la de veintisiete artistas modernes, entre les cuales se encuentra Vincent van Gogh. Pertenecientes a colecciones de los museos asociados (el Aargauer Kunsthaus de Aarau en Suiza, el Kunsthalle de Bielefeld en Alemania y el Kunstmuseum de La Haya en los Países bajos) y escogidas con le artista estadounidense, setenta obras de los siglos XIX y XX han sido vivificadas a la luz del trabajo de Nicole Eisenman y los temas que elle aborda: retratos — especialmente cabezas—, bañistas, batallas y máscaras. En rigor, aquí se trata de un enriquecimiento recíproco: si tal acercamiento nos ofrece la posibilidad de una nueva lectura de esas obras modernas —entre las que se encuentran obras de mujeres artistas desconocidas de la historia moderna, tales como Alice Bailly o Paula Modersohn-Becker—, también permite descubrir el homenaje que Eisenman, cuya práctica se nutre particularmente en la historia del arte, rinde a les pintores de la vida moderna.

Desde el inicio de su carrera en los años 1990, Nicole Eisenman no ha dejado de escrutar la historia del arte, y, en particular, el arte moderno que explora con gran audacia. Entre respeto e irreverencia hacia ese legado, a elle le llaman la atención los paralelos sociales, políticos y artísticos que pueden plantearse entre principios del siglo XX y nuestra época.

Nacide en Francia, en Verdún, en 1965, Nicole Eisenman pasa su juventud en Scarsdale, un barrio periférico acomodado del Estado de Nueva York, luego se matricula en la Rhode Island School of Design en la que se gradúa en 1987. La Nueva York de los años 1980 modela y acentúa rápidamente su atracción por el arte y los cómics. Así es que, mediante el trabajo de artistas como Sigmur Polke o David Wojnarowicz, y también en revistas de historietas como RAW, Eisenman descubre el lenguaje que más tarde será el suyo. «Era bruto, punk, reflejaba la cultura de la calle, una realidad alternativa con respecto a la de mi ciudad, que era más bien prolijita[i]» explica le artista estadounidense. El humor negro ya le atrae, por su capacidad de introducir distancia y fluidez en las normas estrictas que rigen nuestras sociedades —en particular, las normas de género—.

Esta muestra pone de manifiesto las diversas influencias de le artista, ya vengan del arte pop, de la contracultura norteamericana, del arte moderno o incluso de la historieta. Nicole Eisenman no duda en introducir cierta perturbación en la pintura y asume una estética a veces kitsch que propone repensar los valores estructurales y sistémicos que organizan nuestra vida colectiva. Si su práctica refleja una voluntad de subvertir las convenciones, también nos propone adentrarnos en una materia pictórica carnal, abierta y astuta, que se apodera del «mal gusto» y lo convierte en una categoría crítica y audaz.

La muestra «Nicole Eisenman y les modernes. Cabezas, besos, batallas» puede verse en los dos pisos de la Fundación siguiendo una perspectiva temática.   

Curadora: Bice Curiger, con la colaboración de Julia Marchand y Margaux Bonopera.

[i] Entrevista con Nicole Eisenman por Clotilde Viannay, «Are we having fun yet?», L’Incroyable, n° 3, Les Presses du Réel, octubre de 2019, p. 14.

 


Vincent van Gogh, Retrato de un hombre tuerto, Saint-Rémy-de-Provence,otoño de 1889
Óleo sobre tela, 56,5 × 36,6 cm
Van Gogh Museum, Ámsterdam (Vincent van Gogh Foundation)

Sala A

El retrato y el autorretrato constituyen dos de los principales géneros de la historia de la pintura. A partir del siglo XIX la representación del motivo, hasta entonces idealizada, deja lugar a un realismo más franco; a lo largo del siglo XX, el retrato y el autorretrato no están únicamente destinados a representar el modelo sino también a revelar su vida interior. Vincent van Gogh, del que se conocen numerosos autorretratos, forma parte de este movimiento pintando personas de extracción modesta –campesinos, simples obreros— o también enfermos. Es así que en 1889 elige representar, en Retrato de un hombre tuerto, a un interno del hospital de Saint Remy de Provenza, donde residía por aquel entonces.

Nicole Eisenman se entrega de este modo al ejercicio del autorretrato, como lo demuestran sus acuarelas Self-Portrait with Mr. Monopoly (Autorretrato con el Señor Monopoly, 1994) y Self-Portrait at Night (Autorretrato de noche, 2015), expuestas justo enfrente de Kopf in Rot, de Karl Ballmer (Cabeza en rojo, hacia 1930-1931), cuyo estilo propende a la abstracción.

En esta sala también podemos descubrir Night Studio (Estudio a la noche, 2009) otra obra de Nicole Eisenman. Se ha representado a dos personas en la intimidad, acostadas una al lado de la otra. Una de ellas, totalmente desnuda pero con un sombrero hongo, parece haber adoptado la elegante pose de una escultura clásica; la luz difundida en primer plano por la lámpara ilumina el pecho y el pubis de su pareja, de este modo participa en la creación de una atmósfera erótica latente. Esos dos cuerpos, con piel de colores marcados e iridiscentes, parecen flotar en un espacio en el que abundan motivos abstractos y referencias bibliográficas. La temporalidad contemporánea termina subvirtiendo la pintura clásica al inmiscuirse en la composición a través de botellas de cerveza y agua vitaminada, junto a unos cuantos libros de historia del arte sobre el japonismo o Henri Matisse.

 

Nicole EisenmanProgress: Real and Imagined (Progreso, real e imaginado), detalle, 2006
Óleo y técnicas mixtas sobre tela (díptico), 234,5 × 481 × 5 cm cada panel
Colección Ringier, SuizaCortesía de le artista y Hauser & Wirth © Nicole Eisenman

Sala B

El díptico de Nicole Eisenman titulado Progress: Real and Imagined (Progreso, real et imaginado, 2006) es una obra que constituye un manifiesto en el que encontramos nuevamente temas importantes para le artista —autorretrato, representación de una Arcadia, desnudo, escena grupal— y una gran cantidad de estilos pictóricos; unos elementos de la vida íntima de Eisenman se mezclan con algunos símbolos de la cultura popular y con referencias a la historia del arte. En el panel de la izquierda, le artista se representa trabajando, rodeade de pinceles, hojas blancas e imágenes pintadas con capas espesas que parecen obligarle a inclinarse en un taller imaginario, transportado por un barco rojo que navega en el mar. En el panel de la derecha, una infinidad de detalles y pequeñas escenas componen un conjunto tupido y virtuoso. Se perciben algunos grupos de figuras que parecen interactuar en una armoniosa comunidad, suerte de Arcadia femenina salida de una época ideal y preindustrial en la que los animales están omnipresentes, pero en la que el apocalipsis parece inminente. Algunas situaciones absurdas y la presencia de objetos insólitos remiten a obras del Renacimiento flamenco e italiano, como múltiples símbolos que cuestionan nuestra época contemporánea y las amenazas que sobrevuelan en ella.

Cerca de esta obra imponente se presenta Fuga (Fuga, 1919) en la que el pintor belga Gustave van de Woestyne decidió representarse con camisa y chaleco, rodeado de animales, delante de una iglesia y un árbol.

 

Nicole EisenmanTiff Writing Poetry (Tiff escribiendo poesía), 2016
Tinta y acuarela sobre papel, 36 × 51 cm
Martin & Rebecca Eisenberg. Cortesía de le artista y Hauser & Wirth © Nicole Eisenman

Salas C & E

La representación de bañistas es un ejercicio de estilo ineludible en la historia de la pintura occidental, de la Antigüedad al Renacimiento; también es una manera ingeniosa de legitimar el voyerismo del espectador. Co Westerik se aleja rotundamente de la iconografía clásica de este tipo de escena en Man in het Water, Vrouw in Boot (Hombre en el agua, mujer en un barco, 1959). Esta obra, característica del estilo del artista holandés, puede provocar en les espectadores sentimientos ambiguos, entre repulsión y fascinación. Co Westerik construye cuidadosamente sus composiciones superponiendo varias capas de témpera o de pintura al óleo, por lo general, representa partes del cuerpo en primer plano visibilizando lo que el llamado buen gusto desearía ocultar.

A Nicole Eisenman también le interesa la representación del cuerpo en la playa. En las escenas marítimas, realizadas en Fire Island (Estado de Nueva York), suele representar a personas cercanas entregadas a la pereza o a la creación, solas o en grupo, y así captura ambientes sosegados.

 

Alice BaillyLe Thé (El Té), 1914
Óleo sobre tela, 49 × 65 cm
Aargauer Kunsthaus, Aarau

Sala D

Las escenas grupales están omnipresentes en la obra de Eisenman, en particular aquellas que representan bares al aire libre –siguiendo la digna tradición impresionista–. En Beer Garden with Ash/AK (Biergarten con Ash/AK, 2009), que puede ser interpretado como un homenaje al Bal du moulin de la Galette (Baile en el Moulin de la Galette, 1876) de Auguste Renoir, se aborda el tema de la sociabilidad en un contexto marcado por la crisis financiera de 2008. En efecto, para le artista estadounidense el Biergarten representa «el lugar en que nos encontramos […] para compadecernos por el hecho de que el mundo es una porquería[i]». Aquí la pintura, que Eisenman considera como una actividad solitaria, le permite reunir en el lienzo a las diferentes comunidades de las que elige rodearse, y de este modo establecer un puente esencial entre elle y les otres. Pues también se trata, en las representaciones de bares al aire libre, de soledad individual –acaso parecida a la que sintieron algunes predecesores de le artista—. Nicole Eisenman comenta que a veces piensa en «las personas que Van Gogh invitaba a su taller —a veces solo necesitamos tener gente a nuestro alrededor, aunque más no fuera el cartero[ii]—». 

Esta sala muestra otros lugares y momentos de sociabilidad, como la escena del té, realizada por la pintora suiza Alice Bailly (El Té, 1914), o los grabados de Max Beckmann representando diversos interiores —salón mundano, prostíbulo o asilo—.

[i] Entrevista con Nicole Eisenman por Brian Sholis, «Nicole Eisenman discusses her new exhibition in Berlin», Artforum, 6 de septiembre, 2008.

[ii] Stephen Knudsen, «Nicole Eisenman: the Relevance of 21st-Century Expressionism», Artpulse, 8 de mayo, 2014.

 

Hermann StennerDame mit Masken (Dama de las máscaras), 1913
Óleo sobre tela, 81 × 93 cm
Kunsthalle Bielefeld

Sala F

El juego con las apariencias, los trajes y las máscaras, no solo ofrece la posibilidad de multiplicar los roles, también subvierte la noción de identidad en pos de una fluidez emancipadora. El motivo de la máscara proporciona a les artistas la ocasión de representar las ambivalencia del alma humana.

La noción de disfraz se halla en los cuadros de Emil Nolde y Hermann Stenner en que los protagonistas parecen exponerse a la mirada utilizando la máscara, la escena o el traje para mantenerse a cierta distancia del mundo y también para alternar, en función de sus ganas, diferentes versiones de su ego.

 

Edvard MunchGate i Kragerø (Calle del pueblo de Kragerø), 1911-1913
Óleo sobre tela, 80 × 100 cm
Préstamo permanente de la Staff Stiftung, Lemgo. Kunsthalle Bielefeld

Sala G

El lienzo Champ de coquelicots (Campo de amapolas) fue realizado por Vincent van Gogh en Auvers-sur-Oise donde residió entre el 20 de mayo y el 29 de julio de 1890, día en que falleció. Fue allí que, convencido de que sus lienzos nunca habían sido tan buenos, Van Gogh trabajó duro, dedicándose en particular a la representación de campos y techos de paja. Pintado en el mes de junio este paisaje parece que estuviera en movimiento, palpitando. Bajo la línea del horizonte, un sinnúmero de puntos rojos señala la presencia de frágiles amapolas en medio de la alfalfa.

El autorretrato de Paula Modersohn-Becker, pintado en 1902, y la escena grupal de Edvard Munch Gate i Kragerø (Calle del pueblo de Kragerø, 1911-1913) dan cuenta indirectamente de la vida de eses artistas que decidieron irse temporalmente de las capitales modernas para dedicarse a su arte : Paula Modersohn-Becker hizo varias estancias en la comunidad artística de Worpswede, en Alemania, mientras que Edvard Munch instaló su taller en el pequeño pueblo noruego de Kragerø durante un tiempo. Es fácil imaginar que la elección de Nicole Eisenman de ir regularmente a trabajar y ver a sus amigues en Fire Island es, del mismo modo, una forma de mantener viva su inspiración.


Nicole EisenmanLe Kiss, 2014
Grafito sobre papel, 35 × 28 cm
Colección privadaCortesía de le artista y Galería Barbara Weiss © Nicole Eisenman

 

Sala K

La obra de Nicole Eisenman cuenta con múltiples variaciones sobre el beso, motivo cuya representación remite a gran parte del arte moderno. Por ejemplo, la emblemática serie de esculturas de Constantin Brâncuși, titulada El Beso, iniciada en 1907: el abrazo fusional de la pareja representada pudo inspirar a Nicole Eisenman sus propias versiones del motivo. En éstas le artista, que emplea técnicas variadas, se concentra en el torso de les protagonistas vistes de perfil, en los rostros y los labios que se unen, reduciendo la obra a lo esencial. La cuestión del género de les amantes se halla relegada a un segundo plano, haciendo posible una celebración del amor liberada de concepciones rígidas. El ojo globuloso de Kiss Deux (Kiss Dos, 2015) de Nicole Eisenman, aporta un toque de grotesco a esta escena íntima e interpela sobre la posible violencia subyacente en la escena representada.

 

Nicole EisenmanNachbarschaft Polizeistaat (Estado policíaco de proximidad), 1995
Collage y tinta sobre papel, 83,5 × 123,7 cm
Colección privada. Cortesía de le artista y Galería Barbara Weiss
Foto: Jens Ziehe © Nicole Eisenman

Salas M & N

Durante siglos la figuración de batallas fue relegada a la pintura de historia; con el advenimiento de la modernidad, estrechamente vinculada a las dos guerras mundiales,  se produce un gran cambio en los códigos de representación: las escenas de batallas se vuelven más desestructuradas y contestatarias.

En el arte figurativo de Nicole Eisenman las batallas se libran en diferentes niveles, a la vez íntimos y políticos, y están impregnadas de reivindicaciones feministas. Toman la forma de luchas de identidad o de luchas sociales e invitan a les espectadores, gracias a un manejo sutil del humor, de la exageración o la sátira, a interrogarse sobre los sistemas y las normas que rigen nuestras sociedades así como sobre los tabúes que la anquilosan. El dibujo de Eisenman Nachbarschaft Polizeistaat (Estado policíaco de proximidad, 1995) comparte con el grabado de James Ensor Duivels rossen Engelen en Aartsengelen (Diablos azotando ángeles y arcángeles, 1888) un mismo tinte nervioso y violento, lo que no deja de subrayar el legado estilístico en el que se ubica le artista estadounidense.

 

Gerd ArntzProfit/Zeit Geister (Beneficio/Espíritus de la época), 1934 (1982)
Grabado sobre madera, 34,2 × 12,6 cm
Kunstmuseum Den Haag, La Haya © ADAGP, París, 2022

Sala O

Esta sala reúne trece grabados de Gerd Arntz. Todas estas obras abordan una variedad de temas que aspiran a librar un mensaje político sobre el mundo, las relaciones sociales, la guerra y el capitalismo a través de una composición gráfica en blanco y negro. Le artista alemán asume una herencia constructivista y crea imágenes comprensibles para todes gracias a un lenguaje pictórico poderoso y eficaz que reposa principalmente en la estilización y el uso de pictogramas. Gerd Arntz, que huyó de la Alemania nazi en 1934, hoy es considerado como el padre de la señalización moderna.

 

Max von Moos, Die Sünde (Schlangenzauber) (El Pecado [Encanto de la serpiente]), 1930
Témpera y óleo sobre cartón, 80,5 × 54 cm
Aargauer Kunsthaus, Aarau
Foto: Brigitt Lattmann © ADAGP, París, 2022

Sala Q

«Cuando no sepa qué dibujar, dibuje una cabeza[i]» sugiere en una entrevista Nicole Eisenman, subrayando su interés por ese motivo. Las cabezas realizadas por le artista estadounidense no pretenden ser retratos realistas de modelos pero pueden ser vistas como representaciones de diferentes facetas de la condición humana y de diversas emociones que pueden afectarnos.

Realizada en 1930 la obra del pintor surrealista suizo Max von Moos Die Sünde (Schlangenzauber) (El pecado [Encanto de la serpiente], 1930) presenta analogías con el trabajo de Eisenman quien no duda en modificar y acentuar algunas partes del cuerpo ; aquí, por ejemplo, se ha puesto el acento en las extrañas manos de este ser híbrido que se deja identificar como mujer y parece fascinade por la serpiente. Los ojos, cuya protuberancia evocan algunes protagonistas de las obras de Eiseman, ocupan un lugar importante en la relación establecida entre ambos personajes, su proximidad física instaura una profunda intensidad en la mirada intercambiada entre el reptil y le ser humane, cargada en el plano simbólico. En esta obra se puede percibir una dimensión erótica, en particular, por la posición de la mano izquierda del personaje o la presencia del color rojo que aquí puede ser asociado con el nacimiento del deseo.

[i] Entrevista con Nicole Eisenman por Faye Hirsch, «Nicole Eisenman’s Year of Printing Prolifically», Art in Print, vol. 2, n° 5, enero-febrero de 2013.

 

Exposición organizada con Aargauer Kunsthaus Aarau (Suiza), Kunsthalle Bielefeld (Alemania) y Kunstmuseum La Haya (Holanda)

La Fundación Vincent van Gogh Arles agradece a sus socios:
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